Cada 26 de junio, el mundo del vino rinde homenaje a una de sus joyas más singulares. Descubre la historia detrás de este día y por qué este vino, criado entre la brisa del Atlántico y el Guadalquivir, es único en el planeta
Redacción, 26 de junio de 2026. Hay vinos que se beben y vinos que te transportan. La Manzanilla de Sanlúcar pertenece, sin duda, al segundo grupo. Al acercar la copa, el aroma no engaña: huele a sal, a levadura, a brisa atlántica y a esa luz tan limpia del sur. Hoy, 26 de junio, se celebra el Día Internacional de la Manzanilla, la excusa perfecta (si es que hacía falta una) para llenar las copas y brindar por un patrimonio líquido inigualable. Pero, ¿por qué se celebra precisamente hoy?
El día en que Europa se rindió a Sanlúcar
Para entender el origen de esta efeméride hay que viajar tres décadas atrás. El 26 de junio de 1996, la Unión Europea blindó oficialmente la exclusividad de este vino. Aquel día quedó estipulado por ley que la Manzanilla no es solo un tipo de vino, sino un milagro geográfico: solo puede criarse en las bodegas de Sanlúcar de Barrameda.
Aunque comparte la uva (Palomino Fino) y el sistema de crianza con los finos de la vecina Jerez, la Manzanilla tiene una personalidad radicalmente distinta gracias al microclima sanluqueño. La humedad del Atlántico y la cercanía del río Guadalquivir miman al «velo de flor» —esa capa de levaduras vivas que cubre el vino en la bota— durante todo el año, otorgándole su característico perfil fresco, ligero y sutilmente salino.
¿Sabías que…? La tierra donde crecen estas cepas se llama albariza. Es un suelo de un blanco deslumbrante, rico en carbonato cálcico, que actúa como una esponja: absorbe la lluvia del invierno y la retiene bajo el suelo para calmar la sed de las viñas durante el caluroso verano andaluz.
Sanlúcar se viste de gala
Como era de esperar, en Sanlúcar de Barrameda la fecha no pasa desapercibida. Durante toda esta semana, el Centro de Interpretación de la Manzanilla (CIMA) y las principales bodegas del marco organizan una agenda repleta de actividades: desde catas nocturnas bajo las estrellas y visitas guiadas a las «catedrales del vino», hasta jornadas de puertas abiertas para degustar las codiciadas manzanillas en rama (directamente de la bota, sin filtrar).
Tres formas de sumarte al homenaje (vivas donde vivas)
Si no tienes la suerte de estar hoy en el Barrio Alto o en el Bajo de Sanlúcar, puedes sumarte a la fiesta desde casa recordando que la temperatura es sagrada, por lo que debes servirla bien fría, idealmente entre los 6°C y 8°C, olvidándote de los complejos ya que una copa de vino blanco tradicional funciona de maravilla para dejar que se expandan todos sus aromas. Además, para lograr el maridaje infalible, aunque los langostinos de Sanlúcar y el jamón ibérico son sus parejas de baile históricas, puedes innovar y probarla con sushi, un ceviche peruano o comida mexicana picante, ya que su acidez y salinidad limpian el paladar como ningún otro vino. Por último, busca la diversidad en tu elección, teniendo en cuenta que desde las manzanillas más jóvenes y alegres hasta las pasadas, con más años de crianza y mayor complejidad, siempre hay una Manzanilla ideal para cada tipo de paladar.
Hoy las redes sociales se inundarán de brindis bajo el hashtag #DíaDeLaManzanilla. Así que ya lo sabes: busca una botella, enfríala y viaja a Sanlúcar con el primer sorbo. ¡Salud!











