Redacción, 29 de junio de 2026.- Las reacciones al desalojo de varias personas sin hogar de la Estación de Autobuses de Sanlúcar de Barrameda, adelantado la pasada semana por este medio, continúan sucediéndose. Diversas entidades sociales han lamentado la actuación llevada a cabo y coinciden en señalar que el traslado de estas personas debería haberse producido únicamente después de garantizarles una alternativa habitacional.
El desalojo ha vuelto a poner sobre la mesa una problemática que desde hace años denuncian los colectivos sociales de la ciudad: la inexistencia de un albergue municipal y la falta de recursos residenciales de carácter social para atender a las personas que viven en la calle.
Desde la asociación `Calor en la Noche´ consideran que la actuación se realizó sin la planificación necesaria y critican que, una semana después, las administraciones competentes continúen sin ofrecer una respuesta definitiva a la situación de estas personas.
«Antes de desalojarlas se les tenía que haber buscado una alternativa«, señalan desde la entidad, que lamenta que la medida se ejecutara sin previo aviso y sin un recurso donde poder derivar a quienes pernoctaban en la estación.
La organización insiste en la necesidad de que todas las administraciones implicadas coordinen esfuerzos para ofrecer una solución estable al problema del sinhogarismo en Sanlúcar. En este sentido, recuerdan que desde hace años vienen reclamando la construcción de un albergue municipal que permita atender a quienes carecen de un techo.
«Lo mínimo que necesitan es un lugar de referencia donde puedan pernoctar, ducharse, guardar sus pertenencias y socializar», subrayan desde la asociación, que advierte de que actualmente muchas de estas personas se ven obligadas a dormir en bancos, soportales, paseos marítimos u otros espacios públicos.
En la misma línea se pronuncia Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez, en coordinación con las Cáritas interparroquiales de Sanlúcar, desde donde cuestionan el procedimiento seguido por el Gobierno local. «La actuación debía haber ido precedida de un recurso social. Antes de ser desalojados tendría que haberse previsto un lugar al que derivarlos. Hacerlo a posteriori no vale«, sostienen.
La entidad considera que los Servicios Sociales Comunitarios deben intervenir «a la mayor brevedad posible» para dar respuesta a una situación que califican de urgente y que afecta a personas especialmente vulnerables.
El caso ha reabierto el debate sobre la atención a las personas sin hogar en Sanlúcar, una ciudad que continúa sin disponer de un albergue municipal ni de plazas suficientes de alojamiento social para hacer frente a este tipo de emergencias. Mientras tanto, las organizaciones que trabajan diariamente con este colectivo insisten en que el problema no puede resolverse únicamente desplazando a estas personas de un lugar a otro, sino garantizando recursos sociales que les permitan iniciar un verdadero proceso de inclusión.













