La muerte de un caballo tras regresar de la Feria de la Manzanilla reabre el debate sobre el bienestar animal y las responsabilidades municipales

Redacción, 8 de junio de 2026.-Un caballo destinado al transporte turístico en coche de caballos falleció ayer domingo por la tarde semana tras regresar de la Feria de la Manzanilla, después de desplomarse en plena vía pública cuando volvía a las cuadras. El suceso, ocurrido en la calle Ganado, ha generado una fuerte conmoción entre vecinos y colectivos animalistas, que vuelven a poner el foco sobre las condiciones en las que trabajan estos animales durante celebraciones multitudinarias y episodios de altas temperaturas.

Según los testimonios recabados, el animal cayó desplomado tras finalizar una jornada de servicio vinculada a la feria. Aunque todavía no se conocen oficialmente las causas exactas de la muerte, diversas asociaciones han reclamado una investigación exhaustiva para determinar si existió sobreesfuerzo, falta de descanso, deficiencias veterinarias o incumplimientos de la normativa de protección animal.

La legislación andaluza establece obligaciones claras tanto para los propietarios de animales como para las administraciones competentes. El artículo 3 de la Ley 11/2003, de Protección de los Animales de Andalucía, obliga al poseedor del animal a mantenerlo en buenas condiciones higiénico-sanitarias, proporcionarle asistencia veterinaria, alimentación adecuada y protegerlo de situaciones de peligro, incomodidad o molestias. Asimismo, la norma exige evitar cualquier circunstancia que pueda comprometer el bienestar físico del animal.

En este sentido, la posible responsabilidad de la cuadra o del titular del caballo podría derivarse de un eventual incumplimiento de dichas obligaciones si se demostrara que el animal trabajaba en condiciones incompatibles con su estado físico, sin los descansos necesarios o sometido a temperaturas extremas.

Además, la Ordenanza Municipal Reguladora del Transporte Turístico de Personas en Coches de Caballos establece que el Ayuntamiento puede realizar inspecciones extraordinarias sobre los animales cuando lo considere oportuno, así como exigir la implantación de microchip y el cumplimiento de las condiciones zootécnicas y sanitarias previstas en la normativa andaluza.

Por ello, también se abre el debate sobre la posible responsabilidad del Ayuntamiento en sus labores de vigilancia, control e inspección. Colectivos defensores de los animales consideran que el Consistorio debe aclarar si el caballo había superado las revisiones veterinarias correspondientes, en qué condiciones realizó su jornada y si se activaron protocolos específicos frente al calor y al esfuerzo físico durante la feria.

Veterinarios y organizaciones animalistas recuerdan que los caballos utilizados para transporte turístico están sometidos a un importante desgaste físico, especialmente durante eventos festivos con largas jornadas, aglomeraciones y altas temperaturas, circunstancias que obligan a extremar los controles de bienestar animal.

El fallecimiento del animal vuelve a reabrir una polémica recurrente en numerosas ciudades andaluzas sobre el uso de caballos en actividades turísticas y festivas, así como sobre la necesidad de reforzar las inspecciones y endurecer las medidas de protección para evitar nuevos episodios similares.

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