La Ciudad de los Niños: del estreno al abandono

La concesión obliga a mantener el recinto, la jardinería y las zonas verdes durante cuatro años y establece una apertura mínima de ocho horas diarias. Seis meses después de su puesta de largo, el parque presenta jardines degradados, un merendero abandonado y un horario que no alcanza el mínimo fijado en el pliego

En enero de este año, la Ciudad de los Niños y las Niñas volvía a abrir sus puertas convertida en uno de los grandes proyectos municipales para el ocio familiar. La reapertura. vendida a bombo y platillo por la alcadesa Carmen Álvarez (IU) fue presentada como la recuperación de un espacio emblemático para Sanlúcar de Barrameda, un recinto pensado para convertirse en punto de encuentro de cientos de familias y en uno de los parques infantiles más completos de Andalucía.

La inauguración estuvo acompañada de fotografías institucionales, visitas oficiales y un discurso centrado en la recuperación de un equipamiento llamado a convertirse en referencia para el disfrute de pequeños y mayores. Después de años de cierre y de una importante inversión pública, la imagen transmitida era la de un parque moderno, cuidado y preparado para afrontar una nueva etapa.

Sin embargo, apenas un año después, el contraste entre aquella fotografía inaugural y la realidad resulta difícil de ignorar.

Imagen de las instalaciones hace 1 año

La Ciudad de los Niños ofrece hoy una imagen muy alejada de la que acompañó su reapertura. Quien atraviesa sus puertas encuentra un recinto que conserva el atractivo de unas instalaciones únicas, pero cuyo entorno acusa una evidente falta de mantenimiento. Jardines sin cuidar, vegetación seca en numerosos puntos, zonas verdes degradadas y un área de merenderos que presenta un visible estado de abandono dibujan un paisaje impropio de un espacio que fue presentado como uno de los grandes proyectos de recuperación urbana del municipio.

No se trata de un parque cualquiera. La Ciudad de los Niños ocupa 26.012 metros cuadrados dentro del parque Carmen Maura. En su interior alberga un skatepark, circuito de street workout, pista polideportiva, tirolinas dobles de cuarenta metros, juegos de agua interactivos, grandes estructuras infantiles, zonas de arena, auditorios, caminos peatonales y amplias áreas verdes destinadas al descanso de las familias. Se trata, probablemente, del mayor complejo de ocio infantil de Sanlúcar y uno de los equipamientos públicos más singulares de la provincia.

Precisamente por la dimensión y complejidad del recinto, las condiciones de la concesión administrativa dedican buena parte de su articulado a regular cómo debe conservarse durante los cuatro años de vigencia del contrato.

Un mantenimiento regulado al detalle

Las obligaciones del adjudicatario no se limitan a explotar el quiosco-bar o gestionar el acceso de los usuarios. La Base 16 del pliego recoge un completo Plan de Mantenimiento que obliga a conservar el recinto durante toda la concesión. Entre esas obligaciones figura expresamente el mantenimiento de la jardinería y de las zonas verdes, la coordinación con el servicio municipal de Parques y Jardines para establecer la programación del riego, la realización de una poda anual del arbolado, la conservación preventiva de las áreas de juego, el mantenimiento de las superficies amortiguadoras de arena y caucho y la retirada inmediata de cualquier elemento que pueda representar un peligro para los usuarios.

A ello se añade otra obligación igualmente clara: mantener durante toda la concesión «el ornato y limpieza del recinto», así como conservar las instalaciones utilizadas para la actividad y atender las instrucciones que puedan dictar los servicios técnicos municipales.

 

El pliego, además, deja definido el reparto de responsabilidades. Mientras el adjudicatario debe ejecutar las labores ordinarias de mantenimiento y conservación, el Ayuntamiento mantiene la supervisión técnica del recinto y la inspección de las instalaciones. Asimismo, la inspección, reparación y mantenimiento de las áreas de juego —salvo el nuevo elemento que instale el concesionario— forman parte de un contrato específico promovido por el propio Ayuntamiento, al que el adjudicatario debe comunicar cualquier incidencia detectada.

Sobre el papel, el sistema parece diseñado para evitar precisamente el deterioro que hoy denuncian numerosos usuarios.

Jardines que han perdido el aspecto de hace un año

Uno de los aspectos que más llama la atención es el estado de las zonas ajardinadas.La vegetación ha dejado de ser uno de los elementos que daban identidad al recinto para convertirse en uno de sus puntos más débiles. En distintos puntos del parque se observan zonas verdes deterioradas, vegetación seca y áreas que evidencian una falta de mantenimiento continuado.

La sensación de abandono se hace especialmente visible en los espacios destinados al descanso de las familias, donde el arbolado y las áreas ajardinadas han perdido buena parte del aspecto cuidado que ofrecían durante los primeros meses tras la reapertura.

No se trata únicamente de una cuestión estética. La vegetación constituye una parte esencial de un recinto concebido para el ocio al aire libre durante buena parte del año. En una ciudad como Sanlúcar, donde las altas temperaturas marcan el uso de los espacios públicos durante el verano, el estado de jardines y arbolado resulta determinante para que las familias puedan permanecer durante horas en el parque.

El merendero, símbolo del deterioro

Si existe un espacio que resume la situación actual es la zona de merenderos. Diseñada para que padres, madres y niños pudieran disfrutar de largas jornadas de convivencia, hoy transmite una imagen muy distinta a la proyectada durante la inauguración.

Mesas y bancos muestran un acusado desgaste, el entorno presenta una evidente falta de conservación y la limpieza dista de la imagen que cabría esperar en uno de los principales espacios públicos de ocio infantil del municipio.

Resulta difícil encontrar en ese lugar el ambiente que hace apenas un año se exhibía como ejemplo del nuevo modelo de gestión del parque.

Tampoco se cumplen las horas de apertura previstas

A la situación del mantenimiento se suma otro aspecto recogido expresamente en el contrato administrativo. La Base 16 establece que las instalaciones deberán permanecer abiertas un mínimo de ocho horas diarias. Sin embargo, durante el verano la Ciudad de los Niños abre actualmente de 17.30 a 00.30 horas, lo que supone siete horas de funcionamiento diario.

Es decir, el horario establecido no alcanza el mínimo previsto en el propio pliego que regula la concesión administrativa. Puede parecer una diferencia menor, pero constituye una de las condiciones expresamente fijadas para garantizar el servicio público que presta el recinto.

Un contrato pensado para garantizar la conservación

El documento que regula la explotación deja poco margen para la improvisación. Además del mantenimiento de jardines, limpieza y vigilancia, el adjudicatario está obligado a disponer del personal necesario para desarrollar labores de mantenimiento, jardinería, limpieza y control de usuarios durante toda la vigencia de la concesión. También debe garantizar la vigilancia permanente del recinto, la seguridad de los usuarios y la correcta utilización de los juegos infantiles.

La filosofía del contrato resulta evidente: que un espacio público de esta dimensión no dependa únicamente de inversiones puntuales, sino de un mantenimiento constante capaz de preservar las instalaciones durante los cuatro años de duración de la concesión.

Porque la inversión necesaria para recuperar un parque de estas características pierde buena parte de su sentido si no va acompañada de una conservación continuada.

Del acto institucional a la gestión cotidiana

La Ciudad de los Niños nació para convertirse en uno de los grandes referentes del ocio familiar en Sanlúcar. Su tamaño, la variedad de sus instalaciones y la singularidad de muchos de sus juegos la convierten en un espacio difícilmente comparable con otros parques infantiles de la provincia.

Precisamente por eso, el estado que presenta apenas un año después de su reinauguración adquiere una especial relevancia. La diferencia entre la imagen exhibida hace 1 año y la que hoy encuentran los usuarios invita a una reflexión sobre la gestión posterior de las grandes inversiones públicas. Porque inaugurar una infraestructura constituye solo el primer paso. Mantenerla en condiciones es, probablemente, el verdadero reto.

Y eso es precisamente lo que hoy se cuestiona en la Ciudad de los Niños: si el mayor parque infantil de Sanlúcar está recibiendo el mantenimiento continuo que un recinto de más de 26.000 metros cuadrados requiere y que el propio pliego de condiciones contempla de forma detallada.

Un año después de la fotografía inaugural, la imagen que proyecta el parque ya no la construyen los discursos institucionales, sino el estado de sus jardines, la conservación de sus espacios comunes y la experiencia cotidiana de las familias que siguen acudiendo a uno de los lugares de ocio más emblemáticos de la ciudad.

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