El mirador de Jeremías | Carmen Álvarez quedará 5ª

Como (casi) todo el mundo sabe, este domingo se celebran unas elecciones autonómicas que decidirán el futuro de los andaluces, y por ende de los sanluqueños, durante los próximos cuatro años. Y, aunque por supuesto no son comicios extrapolables, todo indica que los resultados en nuestra ciudad serán el comienzo de la cuenta atrás para la esperada salida de nuestra ínclita Alcaldesa del ayuntamiento de Sanlúcar. La nefasta gestión de Carmen Álvarez sin duda ayudará a que la “organización política que representa a la izquierda transformadora” termine la noche electoral en Sanlúcar con un vergonzoso quinto puesto cuando se cuenten las papeletas de los votos depositados por los sanluqueños.

Y no extrañará a nadie que IU Sanlúcar comience en quinto lugar el ciclo electoral que culminará con las elecciones municipales del año que viene. La señora Alcaldesa ha demostrado una indigencia intelectual que intenta camuflar con una arrogancia de casta, se ha rodeado de un equipo de gobierno donde la competencia es un estorbo y donde más de un delegado/a parece tener dificultades serias incluso para leer el orden del día. Para una gobernante con esta arrogancia desmedida, nada hay más cómodo que un séquito que no sepa descifrar las trampas de los decretos que firman ni la letra pequeña de su propia incompetencia. Cómo van a preparar un pliego administrativo si algunos (y algunas) apenas alcanzan a comprender el mecanismo de un pestillo.

El esperpento político completa el cuadro. Carmen Álvarez gobierna bajo las siglas de Izquierda Unida, pero mientras desprecia a colectivos vecinales, trabajadores municipales, clubes deportivos, hermandades y un largo etcétera, y dónde cualquier voz discordante es despachada con ese gesto de asco tan característico suyo, sus únicas reuniones fluidas y naturales son con los concejales de PP y Vox. Es la cumbre de su soberbia y de la traición a sus supuestos principios: los extremos se abrazan en el autoritarismo mientras nuestros barrios sufren el abandono, convirtiendo Sanlúcar en una ciudad paralizada, sucia y antipática, sin un pelo de la ciudad amable que machaconamente nos vende. Prometió una ciudad para el pueblo (“Me importas tú”) y nos ha entregado un solar de promesas incumplidas, donde la basura se acumula en las esquinas que el equipo de gobierno de IU, entre balbuceos ignorantes, no sabe cómo limpiar.

Y para culminar su obra, los frentes judiciales se le amontonan en la puerta. Las denuncias que hoy cercan su gestión son el producto inevitable de quien cree que las leyes son sugerencias opcionales y que su cargo es un título con derecho a barra libre. Nada aterra más a esta Alcaldesa que un juez con la ley en la mano o un vecino con un argumento sólido; por eso responde con el desprecio y la huida hacia adelante.

Algo sí funciona con precisión suiza en este Ayuntamiento: la agenda recreativa de Doña Carmen. La Alcaldesa desprecia el trabajo de despacho, pero se transforma ante un micrófono, un aplauso y, muy especialmente, una bandeja. Su eficacia administrativa es nula para arreglar un bache, pero es quirúrgica a la hora de personarse en cualquier evento que termine en ágape y copita de cortesía. Mientras el pueblo languidece, ella gestiona con maestría el arte de la presencia en el convite, confundiendo el servicio público con una ruta de tapas institucional. Carmen Álvarez ha convertido el Ayuntamiento en un sainete de analfabetismo, que no escucha al vecino, pero que nunca llega tarde a la hora del cóctel.

JEREMÍAS

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