UBUNTU (Palabras que el Derecho ha olvidado) Parte I

Nos han educado para decir yo. Yo tengo. Yo gano. Yo reclamo. Yo ejecuto.
Y después, cuando el mundo se rompe, preguntamos sorprendidos: —¿Cómo ha podido pasar?
Ubuntu no pide permiso para entrar en nuestra cultura jurídica: la impugna.
Ubuntu dice algo intolerable para el ego moderno:
No eres nada solo.
El abogado que no entiende esto puede saber muchas leyes, pero no entiende la justicia. El sistema que lo ignora puede dictar miles de sentencias, pero no pacifica nada.
Nos hemos acostumbrado a confundir Derecho con victoria, proceso con guerra y sentencia con aplastamiento. Hemos olvidado que cada procedimiento es, en el fondo, una historia humana rota pidiendo orden.
Ubuntu no absuelve al culpable. Ubuntu no humilla a la víctima. Ubuntu no niega el daño. Ubuntu exige algo más difícil: reconstruir lo humano después del daño.
Decir “yo soy porque los demás son” no es poesía. Es una advertencia.
Porque cuando el otro cae, algo en mí cae. Cuando el sistema excluye, se empobrece. Cuando el Derecho se vuelve ciego al rostro humano, deja de ser justicia y se convierte en administración del conflicto.
Porque, Ubuntu, no es África. Ubuntu es futuro. Y quien no lo entienda, seguirá ganando pleitos…pero estará perdiendo el mundo.
Hay un lugar donde Ubuntu resulta especialmente incómodo: la herencia.
Porque en la herencia, más que bienes, se reparten ausencias. Más que derechos, viejas heridas. Más que patrimonio, memoria mal digerida.
Porque la inmensa mayoría de las veces, nadie pregunta qué familia quedará después…
Continuará…

Eduardo Domínguez Lobato
Abogado

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