No es oro todo lo que reluce

Una de las implicaciones más notorias del proceso de globalización que vive el mundo desde hace años es el crecimiento del turismo, pues el desarrollo del famoso Estado del Bienestar desde mediados del siglo pasado trajo consigo la consolidación, entre los ciudadanos principalmente del mundo occidental, del hábito de ir a conocer fascinantes paisajes y singulares culturas. El incremento del nivel de vida de la clase media de países económicamente más avanzados —bonanza económica, vacaciones remuneradas, generalización de medios como el automóvil o el avión— conllevó inevitablemente una mayor disponibilidad de tiempo libre, de recursos económicos y de ganas por experimentar la visita de playas paradisiacas o centros urbanos con cientos de años de historia.

Este fenómeno se vio impulsado, además, por la erupción del “maravilloso” —nunca mejor dicho— mundo de las redes sociales, en el que las personas necesitan mostrar constantemente lo que hacen. Era yafamosa Sanlúcar de Barrameda antes de la aparición de Instagram o Tiktok, evidentemente, pero no está demás afirmar que las redes sociales han contribuido aun más a la llegada de turistas procedentes de diferentespartes de España o del mundo. Una localidad fantástica que atrae a los foráneos no solo por su patrimoniohistórico, natural o cultural, sino también por el gastronómico. A pesar de ser un sector económico importante—que supone más de un 12% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional—, el turismo posee otra cara másamarga, con unas implicaciones que afectan en el día a día a los sanluqueños.

Para hacer frente al ascendente número de visitantes se necesitan múltiples medios para poder satisfacer las demandas de los ciudadanos y garantizar su bienestar. Son más que conocidos los problemas existentes en la Policía Local, con una carencia de personal que ha llevado, incluso, a cancelar eventos.

También podríamos hablar del transporte urbano o de la falta de limpieza existente en determinadas zonasdel municipio, que muestran la imperiosa necesidad de recursos para poder garantizar el buen desarrollo dela vida en Sanlúcar de Barrameda.

Otro punto que se encuentra a la orden del día de la política sanluqueña también es consecuencia del auge del turismo: el incremento de los pisos turísticos. Desde la perspectiva económica capitalista, se vislumbra un bello panorama con el crecimiento del número de visitantes, pero a costa del malestar de unos sanluqueños que sufren para poder acceder a una vivienda digna en su propio pueblo. Muchos de esos liberales capitalistas justifican la expansión turística con el aumento del número de empleos, vaga afirmaciónque no se sostiene al comprobarse la corta duración de muchos contratos, los bajos salarios…

Ya comenté en otra ocasión el potencial de este municipio, a pesar de contar con un alto número de desempleados y muchos trabajadores en sectores precarios —una situación que, a su vez, fomenta elabsentismo en la escuela—. Es por ello que reivindico, una vez más, inversiones y medidas que potencienactividades económicas que, aparte de generar un menor impacto en el medio, creen empleos de calidadpara unos sanluqueños que merecen vivir de verdad en un Estado del Bienestar.

Juanfran Vidal.

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