La obligación moral de tomar conciencia

Seguro que fueron muchos los ciudadanos que temieron ayer por el fin del mundo, sobre todo cuando Donald Trump afirmó en redes sociales que por la noche moriría toda una civilización, dando a entender que el Ejército de Estados Unidos (EEUU) procedería al uso de armas nucleares en el conflicto en Irán, con las trascendentales implicaciones que ello conllevaría para el planeta. Una incertidumbre insoportable para muchos en esta “era de la información”, en la que estamos acostumbrados a poder acceder inmediatamente a miles de datos. Sin embargo, cerca de dos horas antes de finalizar el famoso ultimátum, el inquilino de la Casa Blanca anunció que había acordado con el régimen iraní un alto al fuego de dos semanas, en las que se va a negociar un acuerdo de paz que ponga fin a la desgraciada contienda.

Aunque muchos no lo sepan y otros no lo recuerden, no es esta la primera vez en la Historia en la que la sociedad global contiene el aliento por el factible estallido de una trágica guerra nuclear, pues, durante la conocida como Guerra Fría —extenso conflicto entre EEUU y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) desarrollado en el siglo XX—, tuvieron lugar algunos conflictos periféricos en los que las dos superpotencias amenazaban seriamente con el uso de bombas atómicas que desencadenase un holocausto nuclear. La Guerra de Corea, los conflictos en Berlín o la crisis de los misiles en Cuba fueron incidentes que pusieron en vilo a los habitantes de los dos bloques antagónicos en los que estaba divido el mundo por aquel entonces; surgiendo, incluso, el principio de destrucción mutua asegurada, que abogaba por el equilibrio, en cuanto a armamento nuclear, entre ambos países.

Sucesos como el de ayer puso de manifiesto la imperiosa necesidad de recurrir a la Historia para poder comprender nuestra realidad actual, construida en base a unos cimientos que se colocaron décadas y siglos atrás. Diferentes generaciones han contribuido a configurar el mundo globalizado actual en el que todo está verdaderamente interconectado, como hemos tenido la mala suerte de comprobar con la enérgica subida del precio de los combustibles desde que comenzó el conflicto bélico en Irán.

Investigar los sucesos del pasado propicia la adquisición de unas destrezas y unas habilidades que te permiten analizar crítica y racionalmente los problemas y hechos que suceden en la actualidad, evitando ser manipulado y pudiendo, así, tomar partido de acciones que contribuyan a crear una sociedad más justa e igualitaria, en la que no haya potencias que lleven a cabo estrategias militares motivadas por intereses particulares y que causan muertes, miseria y destrucción.

En definitiva, puede parecernos deleznable la forma en la que dicha contienda nos afecta a nosotros, con una subida de precios de productos básicos, pero no debemos olvidar que la gran mayoría podemos, por ejemplo, comer más de tres veces al día, ducharnos con agua caliente y dormir tranquilamente por la noche, mientras muchos civiles inocentes, en otras partes del planeta, pagan los efectos de esta cruenta guerra con lo más valioso que tienen, sus vidas. Por lo tanto, todos tenemos el deber moral de tomar conciencia de los desafíos globales existentes y participar en posibles soluciones porque, aunque no nos dañen directamente, sí nos incumben como ciudadanos del mundo.

 

Juanfran Vidal.

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