¿Tengo problemas de memoria? No. Soy despistado, pero no de ahora por la edad… ¡Que va, que va, que va! Es porque mi cerebro funciona así, y, a veces le pongo trampas para forzarle a recordar cosas que no son muy importantes. Normalmente llevo agenda, escrita, la del móvil y en el cuaderno de notas, a veces con mi lápiz de dos colores, azul y rojo, marco si algo es urgente. Por tener tengo notas ya del año 2027 _¡buena cosecha literaria dio hace cien años!_ y las que no son para olvidar por su importancia las marco con ese lápiz de color. Luego tengo también que de las “cienes y cienes” de pastillas, y aerosoles que tengo que tomar al día; no recuerdo, ni un nombre, ni para qué sirven; sólo el momento y orden que me las tengo que tomar; tres media hora antes del desayuno, tres después del primer café; dos antes de la comida y dos después de ella; antes de cenar y después de hacerlo; así como los aerosoles, cinco veces al día. Pues a pesar de mis despistes, lo hago. Escribo, leo, subrayo y hago anotaciones, que llevo a un cuaderno, estudio y pregunto todo lo que ignoro, que es mucho; la verdad, pregunto mucho, a mí el que más. Es más, como sé cómo soy, si algo me tienen que recordar, pido el favor (pido por favor y doy las gracias, así soy de viejo) que se “me” pongan pesados.
Ahora, usted se pregunta, ¿y esto, a qué viene? Para que entiendan que perdono a las gentes sus despistes. Ahora bien, lo de esta gobernación (¿se puede llamar así, gobiernan o sólo que están?) ¿es problema de memoria, todo le importa una mierda? Sólo recuerda, “un poner”, las carreras de caballo, lo que tiene que hacer y los permisos que tiene que dar…
Aquí mi cerebro pregunta: “¿No será que se lo dan todo hecho o masticado y sólo van a la fotografía, para que se vea que hacen, ¿que hace, qué hacen?”
Mientras se les olvida, por ejemplo, que para programar un cine de verano en la playa, hay que hacer un pequeño papeleo, que es de cumplimiento. Pues se les olvidó (“e un poné”) como siempre hacen. Lo publican, hacen la presentación, crean ilusiones, para luego decir: … (Acotación, silencio valorativo) Han matado de golpe las ilusiones, de niñas, niños, padres, abuelos, amigos, tíos, bocadillos, botellas de agua, bolsas de pipas… ¿Ha salido a pedir perdón la delegada? (Acotación, silencio… que cada una o uno lo valore como quiera)
Y como estas menudencias de olvidos, perdemos catorce millones, y otros tantos de “improperio” para la ciudad de Sanlúcar.
A mí me preocupa, quizás a otra gente no, pues los que les conocen a la alcaldesa y a sus delegados dicen, son despistados… Otra vez el cerebro: “¿Y los allegados, esos que cobran también del ayuntamiento…? ¿Del ayuntamiento? No. De los impuestos que pagan los conciudadanos”
No quisiera pensar, que su problema es, que todo les importa una mierda.
Y mi cerebro me dice: “el despiste de una persona comprometida se combate con esfuerzo, mientras que el despiste del gobernante suele ser simple desprecio hacia los ciudadanos” ¿Será verdad, o mi cerebro se hace preguntas estúpidas?
-No “me” lo puedo “de creer” que sea “olvido” institucional.












