Vecinos de la calle Zárate, al límite por la insalubridad y el «olor insoportable» junto al Mercado de Abastos

  • Los residentes denuncian que el Ayuntamiento trasladó los contenedores a las puertas de sus casas tras las quejas de otra zona, convirtiendo la calle en un vertedero improvisado.

  • Pescado y fruta podrida se acumulan durante horas bajo sus ventanas: «Tenemos que pasar con mascarilla, los niños se tapan la cara porque dan ganas de vomitar».

Redacción, 8 de julio de 2026.-La paciencia de los vecinos de la calle Zárate y sus vías colindantes, en pleno entorno del Mercado de Abastos de Sanlúcar, ha llegado a su fin. Los residentes han alzado la voz de forma desesperada ante lo que califican como una situación de «insalubridad insoportable» provocada por la nefasta gestión en la recogida de basuras por parte del servicio municipal de limpieza, un problema que arrastran desde hace meses y que mantiene las ventanas de sus casas cerradas a cal y canto.

El origen del conflicto se remonta a la colocación, hace varios meses, de unos contenedores que inicialmente estaban ubicados en otra zona del municipio. Según explican los propios afectados, «los quitaron de un sitio donde tampoco los querían y nos los pusieron a nosotros en las ventanas de nuestras casas». Desde ese momento, la calidad de vida en la calle Zárate ha picado en vertical.

Un foco de infecciones bajo las ventanas

La cercanía con el Mercado de Abastos agrava el problema diariamente. Los vecinos denuncian que estos contenedores no solo recogen los residuos domésticos, sino que son utilizados para verter de forma masiva los desechos de la plaza: restos de pescado y fruta en mal estado. La acumulación de estos restos orgánicos durante horas, combinada con las altas temperaturas, genera un escenario dantesco.

«Es inaguantable la suciedad y la peste tan horrorosa. No se puede respirar, no podemos abrir las ventanas», lamentan con profunda indignación los residentes de la zona.

La pesadilla no termina cuando pasa el camión del servicio de recogida. Los afectados aseguran que la tardanza del servicio es crónica y que, para colmo, cuando el camión finalmente acude, termina derramando los lixiviados (la ‘porquería’ líquida) a lo largo de toda la calle, empeorando el hedor ambiental. «Es insoportable el olor, y después no pasa nadie limpiando o desinfectando la zona», critican.

Llamamiento desesperado a la alcaldesa

La situación ha llegado a un punto extremo que afecta al día a día de los más vulnerables. Los vecinos relatan con tristeza y enfado que salir a la calle se ha convertido en una odisea: «Tenemos que pasar con mascarillas y los niños se tapan la cara porque dan ganas de vomitar. Es una situación desesperante».

A pesar de la gravedad de la situación, que ya roza el problema de salud pública, el vecindario denuncia el abandono absoluto por parte de las autoridades locales y la falta de empatía institucional. «La señora alcaldesa no nos atiende de ninguna manera», sentencian, lamentando la falta de respuestas y de soluciones habitacionales y de limpieza para el barrio.

Por todo ello, a través de este medio, los vecinos de la calle Zárate hacen un llamamiento urgente y desesperado a los responsables municipales para que reubiquen de inmediato estos contenedores y devuelvan la dignidad y la salubridad a una calle que ya no puede aguantar más.

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