El mirador de Jeremías | Abandono

Abandono
En cualquier municipio, grande o pequeño, la alcaldía no es solo un cargo institucional: es una responsabilidad directa con los vecinos, con su calidad de vida y con el futuro colectivo. Sin embargo, en Sanlúcar la sensación que se respira en la calle es cada vez más clara: abandono.

Basta con recorrer nuestras calles para comprobarlo. Baches estratégicamente distribuidos, aceras deterioradas, parques sin mantenimiento, mobiliario urbano roto y zonas verdes descuidadas, por decirlo de manera suave. Amén del incontestable hecho conseguido por la Sra. Alcaldesa Carmen Álvarez de haber situado a Sanlúcar como la
ciudad más sucia de la provincia, eso sí, pagando los impuestos más altos.

Por si fuera poco, la pasada semana se ha producido un hecho insólito: algunos niños no han podido asistir a clase porque las condiciones de los colegios no garantizaban algo tan revolucionario como su seguridad. Podría parecer una exageración, pero no lo es. En pleno 2026, hay colegios en Sanlúcar donde el Ayuntamiento no cumple con sus funciones de mantenimiento y reparación, por mucho que la Delegada de Educación, una parodia andante en sí misma, intente echar la culpa ¡a la oposición!.

Quizá el problema es nuestro, por pensar que el mantenimiento de los centros educativos es algo prioritario. Tal vez hemos sido ingenuos al creer que garantizar instalaciones seguras y adecuadas para nuestros niños es una obligación básica de cualquier Alcaldesa. En este punto habría que recordar que mientras nuestros alumnos se quedaban en casa, existe una subvención de 15 millones de euros destinada, entre otras cosas, a la mejora y
rehabilitación de los colegios. Una ayuda que otros municipios de alrededor sí han solicitado y obtenido.

Carmen Álvarez, en cambio, ha optado por una estrategia diferente: dejar pasar la oportunidad. Hay que reconocer que no es fácil ignorar 15 millones de euros. Requiere determinación. Convicción. Pero es que pedir esa subvención implicaba algo complejo para la Alcaldesa y su evidente indigencia intelectual: plani7cación, proyectos, previsión y, sobre todo, voluntad.

Cuando los niños no pueden ir a clase por el estado de los colegios y, además, se dejan escapar 15 millones destinados a arreglarlos, el problema ya no es meteorológico, es político. La gestión de Carmen Álvarez no puede limitarse a actos protocolarios, en su gran mayoría culminados con su correspondiente ágape, y a publicaciones institucionales: fotos, actos, reuniones, anuncios, solo anuncios, ninguna realidad. Si las redes sociales de la alcaldesa arreglaran colegios, asfaltaran baches o limpiaran calles, seríamos Dubái.

La política municipal no se mide por los discursos ni por las fotografías institucionales. Se mide por resultados tangibles: obras realizadas, subvenciones aprovechadas, problemas prevenidos y soluciones ejecutadas.

JEREMÍAS

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